Hevia en Sevilla

enero 14, 2018

GrupoAutografo

Elegí asiento  en la zona central del teatro. A estas alturas una ya no busca VER a su ídolo lo más cerca posible sino ESCUCHAR la globalidad del conjunto, apreciar cómo se entrelazan sus notas para formar la unidad perfecta, entender la comunicación entre ellos en el escenario y, sobre todo, estudiarlos y tratar de absorber todo lo que ocurre encima del escenario para enriquecerme y aprender un poco más de este maravilloso mundo de la comunicación a través de la música.

Hevia abrió el concierto, como de costumbre, con sus piezas más tranquilas: Albo, Sobrepena, carretera de Avilés… El espectáculo  no había hecho más que comenzar pero a mí me temblaban las piernas como cuando empezaba aquél concierto cuando yo tan solo tenía once años. Aquella vez no sabía el por qué de aquellos escalofríos. No era fan de Hevia, apenas conocía su música pero presentía que aquello me iba a cambiar la vida… (y así fue).

El concierto se iba desarrollando y cada vez iba tomando más protagonismo la gaita asturiana. El dominio que tiene Hevia con la gaita es insuperable: una afinación perfecta cada vez que sube a las notas de requinto, sus dedos vuelan en el puntero a tal velocidad que parece que tocase dos melodías a la vez, ese magistral Asturias de Isaac Albéniz acompañado por el extraordinario pianista Roberto Jonata…

Una sensación sublime que llegó a su clímax con el virtuosístico Floreo de Remis que arrancó de mí lo que nunca antes había conseguido la música: lloré.

Gracias Hevia porque, veinte años después, tu música consigue que afloren en mí los mismos sentimientos que me condujeron a aferrarme a la gaita y que se convirtiese en parte esencial de mi vida.

Pero gracias sobre todo al Hevia que, cuando se baja del escenario, se convierte en el José que se viene con nosotros a tomar unos vinos y a charlar de música, de nuevos proyectos, trabajos de investigación, y descubrir que la música andaluza y la asturiana están mucho más cerca de lo que creemos.

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Objetivos 2018

enero 7, 2018

2018 viene cargado de nuevos objetivos. Objetivos que derivan del gran trabajo que llevamos a nuestras espaldas en la Escuela de gaitas y percusión Bernardino Fernández. Además de aumentar la cantidad de alumnos hemos aumentado sobremanera la calidad musical, lo que nos anima a pensar en nuevos proyectos.

Ahora nos podemos proponer salir a tocar a festivales más importantes, llevar más lejos la música asturiana y ya estamos trabajando para la que será nuestra primera participación en un certamen de bandas de gaitas.

Todo gracias a mis alumnos, sin ellos no estaría escribiendo estas letras, no estaríamos celebrando el decimotercer aniversario de la Escuela y no estaríamos recordando que hace 17 años abracé por primera vez una gaita.

Estoy segura de que este 2018 viene cargado de mucho trabajo y de muchas satisfacciones. Va a ser un gran salto hacia delante. Vamos 2018!!!

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